14 de mayo de 2007

La simiente de una nueva floricultura?

Los propósitos de producir por parte de los cultivadores de flores cortadas, no fueron detenidos ni en los peores momentos de crisis económica y de entrada indiscriminada de mercadería importada. Durante ese proceso devastador de importaciones que acompañó al conjunto de la economía, el instinto de supervivencia mantuvo a muchos productores con la meta fija en no cerrar sus cultivos. Al mismo tiempo, las flores cortadas y plantas de productores de la zona de Buenos Aires seguía alcanzando al interior con sus envíos. Hubo algunos dueños de cultivos y comerciantes que hicieron malabares que mantuvieron la actividad funcionando, mientras muchas otras industrian cerraban sus puertas. Este esfuerzo de producir se combinó con la cultura de consumir flores que no hay en otros países donde se exportan todo o casi todo lo que de ornamentales producen. Argentina consume flores y plantas y está arraigado ese hábito que mantuvo en pie la floricultura. Pasados aquellos momentos críticos y con una economía de crecimiento y buenos ingresos personales se observa una creciente reactivación y gran pujanza como el que acompaña el crecimiento de nuevas urbanizaciones y en otros algo rezagados se mantiene ese espíritu de sostenerse de pie; se nota que en varios rubros hay buen movimiento. En el Congreso de Viveristas de abril vimos entusiasmo. De esa manera aunque el capital y la tecnología son aportados por empresas familiares y los márgenes son bajos: el tesón, la perserverancia, el capital incorporado en equipamiento y/o el ingreso a la actividad de jóvenes familiares, asi como una nueva generación de interesados que se aproxima o incorpora por distintos caminos, se fueron destacando productores que tienen el germen vital que ambicionamos todos. Ciertos momentos, algunas instantáneas, indican que puede desarrollarse día a dia en una más potente actividad productiva venciendo la mayoría de las dificultades que se le presenten.