13 de agosto de 2007

Invernaderos Tropicales. Tendencias

Ing. Agr. Rolando Klasman
Departamento de Producción Vegetal
Facultad de Agronomía-UBA
Tecnología de la Producción Florícola

Un objetivo tecnológico de los horticultores ha sido tener invernaderos de grandes volúmenes, con el objetivo de amortiguar las importantes oscilaciones térmicas que normalmente se producen dentro de una superficie con cubierta de polietileno u otro material con efecto invernadero. A su vez, paredes altas con ventanas mayores y aperturas cenitales contribuyen con una buena ventilación. La industria ornamental en paises del hemisferio norte nos muestra invernáculos metálicos de grandes volúmenes. En estas estructuras el movimiento y la renovación del aire son impulsados por mecanismos pasivos y además en forma activa mediante extractores y ventiladores eléctricos.
En zonas de Sudamérica como Colombia y Ecuador se emplean invernaderos de altura importante, con características propias: grandes alturas de las estructuras, en este caso construidas con materiales livianos en cuanto a peso, que sorprendieron a los floricultores argentinos, cuando comenzaron a visitar esos cultivos en la última década del siglo pasado. Las zonas de producción a pesar de estar próximas al ecuador, se encuentran a 2600 msnm donde las temperaturas se mantienen entre 15 y 23º C.

En el cinturón hortícola de las zonas periurbanas bonaerense y platense, donde las estaciones están marcadas, hemos visto como los productores de plantas ornamentales fueron subiendo la altura de los invernaderos, por modificaciónes o incorporación de mejores estructuras en transcurso de unos 10-14 años. Los productores con estructuras de tipo capilla, realizaron cambios para conseguir más volumen y algunos implementaron la ventilación cenital. Se sumaron las dobles capillas con mas ventanas, a partir de modelos de productores de hortalizas y que fueron vistos luego en las producciones florales de claveles y otras especies. Estos conjuntos de dobles capillas, recuerdan los grandes galpones con claraboyas corridas que se ven en ambientes fabriles, antiguos talleres y terminales ferroviarias.
En Buenos Aires hace varios años, técnicos chilenos introdujeron invernaderos basados en la arquitectura utilizada en Colombia y Ecuador.
Estas estructuras que se probaron en forma limitada están ampliando su superficie.
Buenos Aires y sus alrededores -latitud 34º S- tiene buena radiación solar, la que convierten a los invernaderos en ambientes muy calurosos entre primavera y otoño.
Un ambiente tropical
Estas nuevas estructuras producen ventilación pasiva convectiva, situación que las capillas tradicionales no pueden conseguir por construcción: la cúpula que se forma cargada con aire caliente se convierte en emisora de radiación de onda larga. El stress térmico para trabajadores y plantas disminuye el rendimiento general del cultivo.
El invernadero llamado de tipo tropical introduce un nuevo concepto entre las geometrías conocidas a la fecha por nuestras latitudes. Con esta nueva volumetría, en época cálida el invernadero modera las condiciones térmicas en los momentos de alta irradiancia solar. Las características constructivas y su particular física le permiten mantener las temperaturas dentro de rangos que disminuirán el stress térmico en las plantas permitiendo tallos florales mas largos, de mas lento remonte y de mejor calidad poscosecha. La disposición de paredes y ventanas facilita los mecanismos convectivos de ventilación en mejor forma que en los modelos clásicos; la superficie de ventanas son mayores y hay ventilación cenital verdadera.
Para los floricultores de zonas subtropicales y/o templadas que trabajan grandes superficies de cultivo, podrían aportar una estructura de costo intermedio entre los invernaderos tradicionales de madera y las estructuras metálicas de precios elevados. Los bloques que hemos visto en cultivo, están constituidos por alrededor de 10 módulos de unos 80 metros de largo. Las alturas dentro del mismo módulo tienen dimensiones desusadas para todas las estructuras conocidas previamente en nuestra zona templada. La altura de un módulo puede variar desde el centro a los extremos en forma considerable, imponiendo en consecuencia otra novedad: doble pendiente en los techos. Como decíamos, tienen una arquitectura muy evolucionada utilizando los principios de las estructuras tensadas o suspendidas. Los grandes esfuerzos solicitados se resuelven por compresión sobre cimentaciones de hormigón armado y por tracción en los anclajes de igual material. Algunas características se resumen en los puntos inferiores.
·Resuelven la necesidad de altura suficiente para tener gran volumen de aire -alta relación metro cúbico/metro cuadrado cubierto, que permite mayor estabilidad térmica, frente a las oscilaciones exteriores y en consecuencia mejorar los balances de radiación y calóricos. Los hemos visto en cultivos de gerbera directamente implantada en el suelo y con cultivos de rosas bajo un mismo techo.
·Disminyen el número de postes internos. No hay postes a la cumbrera sino en los extremos de las cerchas quedando amplias luces libres para trabajo y cultivos.
· No hay tirantes en la cumbrera, en la solera, ni correas, ni otra madera a lo largo del invernadero. Solo llevan cerchas que vinculan los paños de cada semitecho y conforman la apertura de la ventana o lucarna; no hay cabíos accesorios.
· Tienen ventanas cenitales verdaderas resultantes del cruce de techos no simétricos, con apertura y cierre mediante una ventana levadiza de apertura manual por sistema cardánico. Gran ventilación sin ingreso de lluvia vertical, apropiado para climas de precipitaciones superiores a los 1000 mm/año.
·Baja cantidad de elementos estructurales que proyectan sombra. Han resistido vientos importantes.
· Mediante su perfil aerodinámico, cables y muy buenas cimentaciones, consiguen elevadas resistencias mecánicas.
·Requieren: a) proyecto de ingenieria; b) obra civil para apoyos y tensores; c) una planificación medulosa en cuanto al replanteo, nivelación y avance de obra; d) cuadrillas de operarios entrenados y medidas de seguridad laboral para el personal que participa en la construcción y mantenimiento; e) herrajes y bulonería para el sosten y armado de las cerchas, paso de canaletas, estructura de tensado y la armadura de las cimentaciones de hormigón; f) cubiertas plásticas de buena resistencia a la tracción.
El mantenimiento posterior lo pueden realizar los propios operarios del cultivo.
·Solo haber obtenido buenos resultado sugiere que se fueran construyendo nuevos bloques conforme se probaron en la produccion y con el paso del tiempo.
·Ayudan a evitar los efectos de la hipertermia sobre el trabajador, con todos los inconvenientes que trae aparejados: malestar, irritabilidad, dificultad en la concentración, disminución del rendimiento intelectual, trastornos psíquicos, aumento de fallos, severos riesgos de salud.
En la industria de la flor de Colombia y Ecuador, los mástiles de madera van siendo remplazados por metal. Igualmente en menor medida se observan cerchas curvas metálicas, manteniendo el mismo planteo arquitectónico. No tenemos aún costos comparativos para mostrar.
Referencias:
  • Revista PlantFlor Ediciones Verdiland. Almería, España

Autor: Ing. Agr. Rolando Klasman Departamento de Producción Vegetal Facultad de Agronomía-UBA
Argentina
12/08/2007